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Henri Kagan y Kenso Soai ganan el Nobel de Química 2026

Los investigadores fueron galardonados por descubrir el mecanismo de amplificación de la quiralidad, un fenómeno clave para la industria farmacéutica y biológica.

Redacción El Emisario
Foto: eleconomista.com.mx

La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó este miércoles el Premio Nobel de Química 2026 a Henri Kagan y Kenso Soai, por sus investigaciones fundamentales sobre las moléculas espejo, conocidas técnicamente como moléculas quirales. Este reconocimiento destaca cómo pequeñas asimetrías a nivel molecular pueden amplificarse exponencialmente hasta dominar una sustancia completa, un hallazgo que resuelve uno de los enigmas más complejos de la química moderna.

El concepto de quiralidad se refiere a la propiedad de ciertas moléculas que, aunque poseen los mismos átomos y enlaces, son imágenes especulares no superponibles entre sí, como lo son nuestras manos izquierda y derecha. Aunque estas estructuras parecen idénticas, su comportamiento en sistemas biológicos puede ser drásticamente diferente; mientras una forma puede ser un medicamento efectivo, su imagen reflejada podría resultar inerte o incluso tóxica para el organismo humano.

La labor de Kagan y Soai permitió identificar cómo la naturaleza logra seleccionar una sola de estas formas a partir de mezclas racémicas, donde coexisten ambas versiones. El mecanismo descubierto explica cómo una mínima diferencia inicial, casi imperceptible, se expande a través de una cadena de reacciones químicas hasta que una de las dos orientaciones espaciales prevalece, un proceso esencial para la síntesis de fármacos más seguros y eficientes.

Este descubrimiento tiene implicaciones directas en la investigación científica que se desarrolla en instituciones de vanguardia, incluyendo proyectos en laboratorios de la UNAM y el IPN, donde la síntesis asimétrica es crucial para el desarrollo de nuevos tratamientos. Al comprender el origen de esta selección molecular, los científicos cuentan ahora con herramientas más precisas para manipular la materia a nivel atómico, evitando efectos secundarios no deseados en la producción de insumos médicos.

El comité del Nobel subrayó que este avance no solo es un triunfo teórico, sino una pieza clave para entender el origen de la vida, ya que los bloques básicos de los seres vivos, como los aminoácidos y los azúcares, presentan una quiralidad específica. La comunidad científica internacional ha recibido el anuncio con entusiasmo, augurando que las aplicaciones prácticas de este modelo facilitarán avances significativos en la farmacología global durante los próximos años.

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